viernes, 26 de agosto de 2011

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(texto para la belle anne venit. mientras se lee, oir este regalo de Bibiana Carvajal http://www.youtube.com/watch?v=MgeJNfCXV_Q )

tu quebranto

nuestro quebranto

la colisión de nuestra generación

toda, sumergida en ti,

tú eras el abismo

y nosotras te mirábamos

desde el abrazo

intentando entender

cómo cabe tanto dolor en un solo cuerpo

al fin,

colgada del poste

el cuerpo no es nada

al fin,

te decidiste a subir al borde de todos tus miedos

y dejarte caer en la danza de las bailarinas de lo desconocido

danza que evoca a sylvia plath

bailas ahora desde todas las palabras

desde todas las lenguas

desde todas nuestras lenguas

y no hay quién te detenga

quién te ate

qué te ate

el piano se vacía en ti

no atina a descubrir un sonido que haga honor a tu

deteriorada belleza

magistral ocasión

para decirte

tú eres el sonido

tu voz se suspende

por encima de cualquier túnel

brillando por primera vez

liberada

inmensa

deslumbrante

mientras nosotras reímos contigo

reímos, reímos, reímos

hasta diluirnos en el sueño que habla de tu nombre

lunes, 27 de junio de 2011

una vez

una vez toqué violín. una vez bailé. aprendí el zapateo flamenco. a pulirlo a la sordina.
una vez amé. una vez lo hice perdidamente. una vez soñé con elefantes nadando en un océano. una vez viví sola. una vez, en tres países. una vez puede ser muchas.
una vez conocí a un artista viajero que estaba de paso en la ciudad. me enredé con él.
una vez soñé que flotaba al pie de la ventana de mi cuarto. una vez me sangró la nariz. y sentía que me quemaba por dentro. una vez tuve asma.
una vez canté en un coro. una vez armé un cuarteto vocal, en una ciudad extranjera. una vez lloré oyendo Nessun dorma, de la ópera Turandot, cantada por Andrea Bocelli. una vez lloré recordando a mi abuela cantar. una vez sentí la muerte en mi mano. la muerte de mi abuela.
una vez pasé dos meses en un hospital, día y noche, velando el dolor de mi padre. velando la incertidumbre.
una vez engordé mucho. y una vez también adelgacé.
una vez sostuve un bebé en mis brazos, que me dejó su madre en un avión.
una vez tomé lecciones de piano. una vez me desesperé por no llegar a ser buena hija. una vez soñé con mi hermana muerta, a la que no conocí. una vez sentí una extrema soledad en un aeropuerto. el peso de la maleta, de no poder más.
una vez sentí frío enorme. por miedo. por angustia. por desazón, por la nieve. una vez vi nieve por primera vez y sentí extrañamiento y alegría. una vez soñé con dos lunas y alguien a quien quiero, explicándome el acontecimiento por teléfono celular.
una vez sentí la cama grande, cuando te fuiste. una vez fui yo, que quiso no volver. una vez intenté no volver del sueño. una vez intenté no volver del viaje.
una vez me di cuenta de nuestras diferencias: de edad, de pensamiento.
una vez usé otra lengua. y una vez intenté usar una tercera y una cuarta, sin conocerlas.
una vez tuve algo que decir, pero era mentira.
una vez sentí la poesía. latiendo tremendamente. la poesía de los que aman.
una vez intenté traspasar el cansancio. hallarte. devorar todos mis límites. y no pude. y no pude.

miércoles, 15 de junio de 2011

otra vez la muerte

mi amigo amir murió. la noticia me llega a través del correo-electrónico. amir murió en su cama, en bruselas, es decir, a miles de kilómetros de distancia de aquí; tuvo una crisis cardiaca, dice nuestro amigo en común que escribe la carta. la noticia me clava un silencio profundo en el pecho. un vacío que intento cubrir con imágenes, mientras me levanto del escritorio de la oficina, en cuyo ordenador leo el acontecimiento; un vacío que me pesa, mientras camino hacia el aula para dar clases. el corredor resulta enorme, como el frío, como la poca credulidad, como las preguntas, como las lágrimas abiertas discretamente. no quiero estar y estoy, al mismo tiempo, deseosa de jamás salir de las dos horas de clase. l@s estudiantes ingresan y yo intento ahuyentar la angustia con cada palabra, con cada pregunta, como intentando que el dolor y el fastidio contra la fragilidad, pudiesen ser evadidos en medio de las frases tan vitales, tan hondas, que sueltan est@s chic@s que están delante mío, a quienes invito desesperadamente a descubrir y construir cada día una posibilidad de camino alterno posible, para potenciar la vida, para dotarla de sentido, para arder en preguntas... pero, ¿para qué? no me quiero responder. ahora no.

lunes, 13 de junio de 2011

intersticios

a tu lado
aquî, en la mitad del camino que me lleva a tu recuerdo
antes del lenguaje
de todos nuestros lenguajes
signos
sistemas
sîmbolos
tû aqui, dibujando no sê quê en mi hombro
con tu dedo
en mi espalda
mirando a una mujer que baila en el escenario
pero siempre haciendo vericuetos en mi espalda
ahora, con tu vaso
tu vaso lleno de vino
envase frîo
bebida tibia
como tû
exactamente
conozco lo caliente de tu contenido
me has vertido todo
pero sin hacerlo.
ahora, con este juego del vaso
recordamos la noche
justo eso,
lo que no acontece
pero que sî
o sea que acontece, pero en nuestros intemedios
en los intersticios,
o sea en la mitad de todas las zonas de nuestros conocimientos
en los bordes de todas las zonas de nuestras inquietudes
en esas que se dan antes de llegar a las certezas
antes de salir de las certezas
esas que van acalorando el porvenir
despreciando el pasado
tratando de huir del presente
que no es mâs que la mitad
el entre
de dos certezas nombrables

quisimos hacerlo, pero sabíamos que
si se nombra se esfuma
si se vive, se esfuma
si se siente, se esfuma
siempre te quise decir, que es mejor
darse un beso, apasionado.
y retenerse ahí
en el instante
como si nunca mâs se tomaría a alguien de los labios

era eso, o irse cantando, como si nada
despreciando la única posibilidad real
quedarse en los intersticios
en serio
hacerlos el territorio de todos nuestros miedos
de todas nuestras verdades.

aquí, en el entre sin ti.
divagando.
en el recuerdo como una ola,
que ahora va en subida.

jueves, 2 de junio de 2011

grito

dónde estás. en la cama. duermes. no, aún no. todavía estoy. respiro. respiro. silencio. esta vez no gritarás. ¿a qué te refieres? no finjas, por favor. no, no entiendo. me refiero al grito, esta vez no lo hagas. no sé de lo que me hablas. no digas nada, apaga la lámpara. duerme.

cuerpos desnudos. cama estrecha. habitación de tres por tres metros cuadrados.
silencio apacible. el sueño invade. más profundo, cada vez más hondo.

desconexión.
pérdida.
vacío.
ruedo, ruedo, no sé por dónde.
caigo.
grito. grito. GRITO ENORME.

el cuerpo se incorpora.
se ubica donde siempre,
en la esquina de la habitación.
solo corre. llega al punto. se dobla por la mitad
la cabeza topa el piso.
brazos abandonados sobre el piso.
cabello revuelto
irresuelto.
sensación de vómito.
posición de vómito.
EL GRITO SE VOMITA.
RUIDO QUE SALE COMO BILIS.

.....................

ahora que estamos despiertos.
ahora que estamos despiertos y no estás.
de qué grito me hablas. de qué grito.


sábado, 21 de mayo de 2011

camas vacías

decir cosas como te amo, mientras duermes
y me inclino hacia el aliento que echas,
es tan banal junto a las ausencias,
junto al hueco que deja el no decirte ven, apóyate en mí,
frente al no preguntarte: qué está pasando en tu interior,
y repetirte, late conmigo y suelta la voz.

sacúdete el pelo luego de la ducha.
hazlo justo frente a mí, mientras estoy sentada
en este banco del dormitorio, a la salida del baño,
muestra que puedes soltar esas gotas que enredaste en ti,
con tus ideas,
en tus cortos cabellos
y dime:
estoy aquí del mismo modo en que estuve (entre sueños)
en el primero de nuestros días.
listo para recostarme en tus pechos.
en tus angustias.

échame todos tus fantasmas
el dolor de cruzar la avenida
todas las avenidas
y no encontrar a nadie
y no reconocerte en nadie.
y sospechar que el aire que respiras
no te pertenece ni a ti mismo.

dime, sin pena alguna,
que no tienes amigos
y que te molesta solo tenerme a mí
pues la humanidad es muy ancha como para no compartirte
no dividirte
como para sumergirte en una
sola mujer
en una porción de la humanidad
tan nimia y tan amplia
dímelo sin miedo
acomódate aquí y
revuélcate en todos mis posibles nombres.

acércate e incluso no me digas:
me he de morir pensándote
porque ahora lo importante es ver que en el supermercado
pagamos casi cuanto ganamos
y sentimos que el dinero del trabajo se nos hace agua
que una tarjeta de plástico nos resuelve en apariencia
y nos contraria, al mismo tiempo, la existencia
dime que ahora nos resulta más importante
que una palabra amorosa,
beber de la taza del otro,
compartir el café de la tarde
cuando nos escapamos del trabajo
saborearte la mirada en los pasillos de la institución que nos emplea
saborearnos en la cama, cuando dormimos de espaldas el uno del otro
rozándonos a penas
incluyéndonos

dime que eso es, justamente, lo importante
pese a todas tus faltas
es decir, pese a todos tus errores
es decir, pese a todas tus carencias

tómame la mano en lo cotidiano
mientras exprimo las naranjas en la mañana
tómame e indícame de algún modo que existes
que estás aquí
que estas no son más alucinaciones que tejo en silencio
en la nada
en esta cama vacía
tan vacía
una vez más:
vacía

no son tus palabras, desconocido,
lo que quiero de ti
no quiero que me digas que me amas
quiero que existas
no quiero llorar tu espera
quiero que llegues
y que ahora sí
lloremos en juntos en esta,
nuestra cama.

domingo, 1 de mayo de 2011

la madre, la vida y la despedida a sábato.

mi madre hoy sonríe de nuevo luego de estar en el hospital dos días (dos días larguísimos, con noches de poco dormir y en cuyos sueños cabe un caudal tremendo de imágenes repletas de sobresentido, de fantasmas, de vacíos).
verla en casa, sin rastro aparente de lo vivido, es un alivio. desayunar juntas, conversar, abrazarse, como si la isquemia cerebral temporal acaecida, pueda aplastarse con las palabras, con el cariño. con el miedo desbordándose en medio de ese maquillaje de equilibrio, de agradecimiento con la vida.
nos ajustamos a la vida. arreglamos la casa. volvemos a planificar las clases, el trabajo semanal, las listas de supermercado, etc. Y, de repente, en esas vueltas a la información, a los periódicos, las revistas digitales, etc., nos topamos con la noticia de la muerte de Sábato. volver a lo real, a la vida, es también volver a la muerte, al dolor de la pérdida de una persona a la que no conocimos, pero que nos permitió apoyarnos también, en sus palabras.

Sábato partió hace unos días. Nos duele.

"No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte" (de El túnel, de Sábato).