sábado, 1 de mayo de 2010

la realidad múltiple

jan, mi vecino polaco, entra a la cocina que compartimos. está cansado. dice que se ha pasado toda la tarde soñando. me río y le pregunto soñando en qué. "cosas imposibles", dice. lo invito a comerse una tortilla mexicana conmigo. él, me invita a un café. aceptamos, preparamos, hablamos de borges, de clarice lispector, de ionesco y también del frío repentino luego de unos días de sol en París, del primero de mayo y de que no hemos hecho las compras del supermercado.
nos sentamos en la gran mesa. hay una luz tenue. reparo en el buen sabor del café: "es brasileño", afirma. lo ha comprado en el supermercado de nuestro barrio, un barrio africano anclado en los márgenes de París. lo ha hecho en una cafetera italiana que le trajo nuestra vecina de Lecce. me dice que las tortillas le gustan: también las compré en el supermercado de nuestra zona. él dice que quizás es el toque ecuatoriano, yo le digo que quizás es el queso holandés que contienen. reímos por la pluralidad, por todos los cruces en una pequeña e improvisada cena juntos.
luego de finalizar la cenita, me despido, debo volver al trabajo. antes de decir adiós, jan siente menos imposibles sus sueños y me lo dice. nuestra realidad es tan magna y ni nos damos cuenta.
buenas noches.

3 comentarios:

BLUEKITTY dijo...

Lo bueno de la comida son los sabores distintos traídos desde todos los lugares de la tierra, y que nos den lo mejor de cada rincón. Me pregunto por qué muchos se rehusan a lo distinto inlcuído en su vida, me refiero a los demás quienes nos rodean y se presentan como diferentes a nosotros mismos.

BLUEKITTY dijo...

Nosotros somos pluralidad.

Anónimo dijo...

oye, maga, ese amigo polaco es el que me dijiste que se parece a woody allen? jejeje, te faltó poner eso, niña!

besos de lunática

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