a mis 3 mininos
sandalias playeras. el asfalto caliente deja marcas rojas en mis pies. quizás las sandalias sean demasiado livianas, pero los pies no toleran estar más presos. sevilla es un infierno chiquito (a pesar de que aún es primavera) y eso me recuerda a guayaquil. volver a sevilla es de muchos modos como volver a casa. no solo por el clima, la avenida República Argentina me desplaza a la Nueve de Octubre. la gente en la calle habla fuerte y todo es risas, vida intensa que enciende las calles hasta muy tarde en la noche. también está el río: bordeo el Guadalquivir, un río vivo, no como el Sena de mi bella parís en la que habito, que está un poco apagado, y recuerdo mi viejo pero aún vivo río Guayas. ríos de verdad, no canales - volviendo a hacer la relación con parís -... pero más allá de todos los matices que decoran y que vuelven símiles ante mis ojos a sevilla y guayaquil, hay algo más poderoso que esos detalles. en sevilla hay gente que quiero como si fuera mía, una familia chiquita y disfuncional conformada por tres hombres me acoge mientras estoy aquí y no hay nada más natural y dulce que compartir el cotidiano con gente que uno quiere. entonces confirmo, sevilla es como volver a casa. 16h20, aún en pijamas, trabajando, oyendo música.alegría. vamos a almorzar.

1 comentarios:
Me gustaría conocer Sevilla.
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