
me he comprado un cuadernito rojo. en la portada tiene El Beso, ese cuadro de Klimt, que me gusta verlo más en horizontal que en vertical (sí, con la mujer arriba). me lo he comprado porque hay ratos en los que me gustaría tener acceso a este blog, para anotar impresiones, ideas, sensaciones que tengo que sacarlas de mí para que no me ahoguen, así que necesitaba algo que supla esa necesidad. sin embargo, resulta que aunque es una maravilla tenerlo a mano, porque puedo hacer dibujitos, trazos de colores, junto a lo que escribo, pues las ideas nacen a veces en formas que no son precisamente letras; la escritura directa, hecha con puño y letra, me desequilibra un poco, hasta podría decir que me inhibe. hay algo de mágico en la distancia que genera una máquina. en que la escritura sea mediada por teclas, que la vea en una pantalla, que no tome mis trazos, mi grafía. estar desnuda sin estarlo. o pensar que no estoy desnuda estándolo.
me gusta el juego. dear blog, i'm here for you, with you.
estoy arriba, arriba de las palabras. aunque tú creas exactamente lo contrario.

2 comentarios:
Es más poderoso y desafiante sostener una lapicera y una hoja de papel en blanco... lo es.
Mujer arriba!! Si me entendés ;)
Tiene su encanto surcar la pluma sobre el papel, darle forma a la nada con trazos nerviosos y mientras la energía fluye, percibir el aroma de la tinta. Pero es importante que el papel, la tinta y el brazo que escribe, jueguen en armonía si es el caso, o se desprecien y se despedacen en conjunto.
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