lunes, 9 de agosto de 2010

otra vez entre sueños

Y sin embargo, no temí al elefante gigante. El paquidermo repentinamente venía nadando hacia a mí y mientras nosotros cuatro charlábamos sumergidos en esas inmensas aguas -a penas nos veíamos los rostros-, él siguió sereno, desplazándose siempre hacia el frente.

2 comentarios:

BLUEKITTY dijo...

Ahora que lo pienso nunca soñé con un elefante. Tanto tiempo que no escribías algo, todo en orden?

saludos

bertha díaz dijo...

en desorden, adorable e insoportable desorden. estoy ya en el cono sur, en mi tierra :D cuando quieras, eres bienvenida!!!!

Publicar un comentario en la entrada