-pausa comercial. apago el televisor-
Pienso en lo que acabo de ver y reniego una vez más de esa concepción tan folclórica y limitada de "preservación identitaria-cultural", esa mirada arqueológico/sacra de lo identitario, que se maneja desde nuestro Gobierno. lo pienso y me consuela saber que no somos los únicos atravesados por esa mentalidad precaria en el mundo. consuelo de mediocres, me digo.
-refunfuño, rabieta en solitario: ¿por qué he vuelto a este país de mierda?
Corte. Recuerdo. Ayer fue el último de los diez días del Festival Internacional de Artes Escénicas. Tres artistas centroamericanos, de El Salvador, Gutemala y Honduras, presentaron una obra de Arístides Vargas. Vinieron a entrenarse a Ecuador, durante casi dos meses con Charo Francés, de Malayerba, para poner en escena la pieza. Otra obra fue el resultado de una coproducción de Ecuador, Argentina, Colombia y Bolivia. Contamos, durante estos días, además, con la presencia de Jaime Gómez Triana, un teatrólogo cubano de Casa de las Américas, que escribió críticas para la prensa y realizó sesiones de desmontajes de las piezas. Y aunque los teatros (fue en varias salas) estuvieron llenos, nosotros, los espectadores, somos los de siempre, este pequeño reducto de resistencia, que no cuenta con delegados del Ministerio (más que en el afiche de auspicio) como asistentes a sus actos, que no se tiene más que así mismo para generar identidad, intercambio y fortalecimiento de la cultura.
Siento, repentinamente, algo que va más allá del consuelo. Alegría pequeña pero contundente. ¡Qué grato volver a casa!

2 comentarios:
Acá en Argentina, hemos llegado muchos (no todos) a la conclusión que no nos lleva a nada putear nuestro país. Es muy común acá fijarse en lo malo y decir qué país de mierda que tenemos. Por el contrario, el primer paso para crear algo diferente es creer en nosotros y en nuestro lugar, o sea nuestro país que al menos es el lugar físico donde nos desarrollamos y vivimos.
Segundo, yo creo que es algo positivo cuando se quiere recordar algo y mantenerlo, algo que haya identificado a generaciones anteriores. Eso sí, si todo queda ahí, en ese sólo gesto con la única intención de mostrar lo diferente y no de una real unión, de algo que una a lo viejo y a lo nuevo, no sirve para nada.
Tema complejo, como toda la historia de nosotros los colonizados.
ese es el problema querida, que sea un gesto. y que la mirada sea reduccionista. a mí me maravilla el rito, pero eso para nuestro gobierno es espectáculo, no se piensa en los cruces, en la ampliación de lo identitario, en la mutación.
besos, hermana sudaca. cuidate.
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