viernes 11 de marzo de 2011

el recuerdo los sueños la vivencia

recuerdo cuando estuve en la habana. todos los días al pasar junto al malecón, no podía dejar de maravillarme con la inmensidad del mar y, al mismo tiempo, el temor latía en mí. una voz por debajo de mi propia voz en off, me decía: estás en una isla. y entonces, la idea de fragilidad se ensanchaba enorme en mí. mi voz más interior me decía, pueden subir las olas y acabarse el sueño.
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anoche volví a tener uno de esos sueños que me dejan trastocada la vigilia posterior. en el sueño estaba junto a mi madre, mi tía y mi abuela -fallecida- de pie en medio de quién sabe dónde, mirando a unas edificaciones enormes. yo reconocía el sitio de admirable belleza y les comentaba qué lugar era, pero al mismo tiempo me asustaba y me resultaba ajeno, aunque no lo decía. el temor interno se provocaba porque lo que veía parecía al mismo tiempo que estuviera delante mío y no. todo era tan gigante y tan luminoso, que resultaba aplastante e irreal. mi abuela me decía: volverás aquí, tendrás que viajar siempre y no temerás a la belleza.
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me levanto confusa. me doy una ducha y me conecto a internet. la noticia de japón es un golpe escalofriante. pienso en el alboroto del pacífico y tomo conciencia de eso que a veces resulta una abstracción para mí: la geografía. habito uno de los puertos que miran a este océano que ahora no es tan pacífico. pienso en la habana, en las imágenes del sueño que extrañamente siento aún en la retina y me digo a mí mismo: todo es tan gigante y tan luminoso, que resulta aplastante e irreal.
no hay que temer a lo vivo tampoco al recuerdo ni a los sueños, que son parte de lo mismo.

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