decir cosas como te amo, mientras duermes
y me inclino hacia el aliento que echas,
es tan banal junto a las ausencias,
junto al hueco que deja el no decirte ven, apóyate en mí,
frente al no preguntarte: qué está pasando en tu interior,
y repetirte, late conmigo y suelta la voz.
sacúdete el pelo luego de la ducha.
hazlo justo frente a mí, mientras estoy sentada
en este banco del dormitorio, a la salida del baño,
muestra que puedes soltar esas gotas que enredaste en ti,
con tus ideas,
en tus cortos cabellos
y dime:
estoy aquí del mismo modo en que estuve (entre sueños)
en el primero de nuestros días.
listo para recostarme en tus pechos.
en tus angustias.
échame todos tus fantasmas
el dolor de cruzar la avenida
todas las avenidas
y no encontrar a nadie
y no reconocerte en nadie.
y sospechar que el aire que respiras
no te pertenece ni a ti mismo.
dime, sin pena alguna,
que no tienes amigos
y que te molesta solo tenerme a mí
pues la humanidad es muy ancha como para no compartirte
no dividirte
como para sumergirte en una
sola mujer
en una porción de la humanidad
tan nimia y tan amplia
dímelo sin miedo
acomódate aquí y
revuélcate en todos mis posibles nombres.
acércate e incluso no me digas:
me he de morir pensándote
porque ahora lo importante es ver que en el supermercado
pagamos casi cuanto ganamos
y sentimos que el dinero del trabajo se nos hace agua
que una tarjeta de plástico nos resuelve en apariencia
y nos contraria, al mismo tiempo, la existencia
dime que ahora nos resulta más importante
que una palabra amorosa,
que una palabra amorosa,
beber de la taza del otro,
compartir el café de la tarde
cuando nos escapamos del trabajo
saborearte la mirada en los pasillos de la institución que nos emplea
saborearnos en la cama, cuando dormimos de espaldas el uno del otro
rozándonos a penas
incluyéndonos
dime que eso es, justamente, lo importante
pese a todas tus faltas
es decir, pese a todos tus errores
es decir, pese a todas tus carencias
tómame la mano en lo cotidiano
mientras exprimo las naranjas en la mañana
tómame e indícame de algún modo que existes
que estás aquí
que estas no son más alucinaciones que tejo en silencio
en la nada
en esta cama vacía
tan vacía
una vez más:
vacía
no son tus palabras, desconocido,
lo que quiero de ti
no quiero que me digas que me amas
quiero que existas
no quiero llorar tu espera
quiero que llegues
y que ahora sí
lloremos en juntos en esta,
nuestra cama.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada