verla en casa, sin rastro aparente de lo vivido, es un alivio. desayunar juntas, conversar, abrazarse, como si la isquemia cerebral temporal acaecida, pueda aplastarse con las palabras, con el cariño. con el miedo desbordándose en medio de ese maquillaje de equilibrio, de agradecimiento con la vida.
nos ajustamos a la vida. arreglamos la casa. volvemos a planificar las clases, el trabajo semanal, las listas de supermercado, etc. Y, de repente, en esas vueltas a la información, a los periódicos, las revistas digitales, etc., nos topamos con la noticia de la muerte de Sábato. volver a lo real, a la vida, es también volver a la muerte, al dolor de la pérdida de una persona a la que no conocimos, pero que nos permitió apoyarnos también, en sus palabras.
Sábato partió hace unos días. Nos duele.
"No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte" (de El túnel, de Sábato).

2 comentarios:
hermoso, simplemente.
:) ser sensible, tú.
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