mi amigo amir murió. la noticia me llega a través del correo-electrónico. amir murió en su cama, en bruselas, es decir, a miles de kilómetros de distancia de aquí; tuvo una crisis cardiaca, dice nuestro amigo en común que escribe la carta. la noticia me clava un silencio profundo en el pecho. un vacío que intento cubrir con imágenes, mientras me levanto del escritorio de la oficina, en cuyo ordenador leo el acontecimiento; un vacío que me pesa, mientras camino hacia el aula para dar clases. el corredor resulta enorme, como el frío, como la poca credulidad, como las preguntas, como las lágrimas abiertas discretamente. no quiero estar y estoy, al mismo tiempo, deseosa de jamás salir de las dos horas de clase. l@s estudiantes ingresan y yo intento ahuyentar la angustia con cada palabra, con cada pregunta, como intentando que el dolor y el fastidio contra la fragilidad, pudiesen ser evadidos en medio de las frases tan vitales, tan hondas, que sueltan est@s chic@s que están delante mío, a quienes invito desesperadamente a descubrir y construir cada día una posibilidad de camino alterno posible, para potenciar la vida, para dotarla de sentido, para arder en preguntas... pero, ¿para qué? no me quiero responder. ahora no.
Especialmente el padre
Hace 1 día

2 comentarios:
:(
vidita fragilita...
A morte do outro é o acontecimento da nossa própria morte, tanto no sentido do espelho quanto do sentido de que aquele que vai leva um pouco de nós. Diante da morte do outro - que paradoxalmente é a nossa própria - estamos no paradoxo entre a ação e a impotência, entre o grito e o silêncio, entre o otimismo e o pessimismo, entre o presente e um porvir, entre a nossa condição e os sentidos da nossa vida. Há saída?
Há tempos não visitava o teu blog (na verdade, há tempos estou alheio à blogosfera...) Até mais!
Publicar un comentario en la entrada