lunes 27 de junio de 2011

una vez

una vez toqué violín. una vez bailé. aprendí el zapateo flamenco. a pulirlo a la sordina.
una vez amé. una vez lo hice perdidamente. una vez soñé con elefantes nadando en un océano. una vez viví sola. una vez, en tres países. una vez puede ser muchas.
una vez conocí a un artista viajero que estaba de paso en la ciudad. me enredé con él.
una vez soñé que flotaba al pie de la ventana de mi cuarto. una vez me sangró la nariz. y sentía que me quemaba por dentro. una vez tuve asma.
una vez canté en un coro. una vez armé un cuarteto vocal, en una ciudad extranjera. una vez lloré oyendo Nessun dorma, de la ópera Turandot, cantada por Andrea Bocelli. una vez lloré recordando a mi abuela cantar. una vez sentí la muerte en mi mano. la muerte de mi abuela.
una vez pasé dos meses en un hospital, día y noche, velando el dolor de mi padre. velando la incertidumbre.
una vez engordé mucho. y una vez también adelgacé.
una vez sostuve un bebé en mis brazos, que me dejó su madre en un avión.
una vez tomé lecciones de piano. una vez me desesperé por no llegar a ser buena hija. una vez soñé con mi hermana muerta, a la que no conocí. una vez sentí una extrema soledad en un aeropuerto. el peso de la maleta, de no poder más.
una vez sentí frío enorme. por miedo. por angustia. por desazón, por la nieve. una vez vi nieve por primera vez y sentí extrañamiento y alegría. una vez soñé con dos lunas y alguien a quien quiero, explicándome el acontecimiento por teléfono celular.
una vez sentí la cama grande, cuando te fuiste. una vez fui yo, que quiso no volver. una vez intenté no volver del sueño. una vez intenté no volver del viaje.
una vez me di cuenta de nuestras diferencias: de edad, de pensamiento.
una vez usé otra lengua. y una vez intenté usar una tercera y una cuarta, sin conocerlas.
una vez tuve algo que decir, pero era mentira.
una vez sentí la poesía. latiendo tremendamente. la poesía de los que aman.
una vez intenté traspasar el cansancio. hallarte. devorar todos mis límites. y no pude. y no pude.

2 comentarios:

Salvador Blanco Luque dijo...

Una vez terminé un año en un tren abarrotado, escuchando palabras que no entendía, oliendo a sudor, mientras afuera llovía. Una vez comencé un año corriendo con unos amigos, riendo, sin destino, entre la multitud, bajo la lluvia.


Un beso, precioso texto.

bertha díaz dijo...

una vez terminé el año en un tren abarrotado, oyendo palabras que no entendía, oliendo a sudor, mientras afuera llovía. Una vez comencé un año corriendo quién sabe hacia dónde: al fondo, el agua; hacía frío, todo era poesía.
siempre bienvenido por aquí! besos!

Publicar un comentario en la entrada